La lavanda me vuelve loca
Su aroma es el ambientador perfecto para mi hogar. Vale, esta frase suena a anuncio cutre pero aseguro que el lobby de las plantas y flores de lavanda no me pagan un duro por esta entrada. Siempre que pasamos por jardines y zonas donde está plantada ralentizo el paso porque me chifla admirar su forma y color y disfrutar su perfume. Y he reconocer que la envidia cochina recorre todo mi ser al comparar las majestuosas plantaciones ajenas con las cuatro hojas mustias y secas de las macetas de mi terracita... Así que superado el trago de saber que ese aroma no vendrá de mi terraza intento conseguirlo de forma manufacturada. Compré ramos de lavanda seca y liofilizada pero ojú! Qué cara es está última! Así que regalé los ramitos a mi amada madre y mi amada suegra para que cada vez que les llegará su sutil aroma se acordaran de mí... El problema es que las amadas viejitas son viejitas y el olfato es un sentido casi desterrado de ellas... Así que mi gozo en un pozo jaja! Da igual, ya se acu...



